Entre los 12 y los 14 años pasan muchas cosas. Cambia el cuerpo, cambian los amigos, aparece la vergüenza y, muchas veces, se abandona el deporte que se hacía de pequeño. Sin embargo, el Jiu-Jitsu suele ser una de esas actividades que a esta edad enganchan todavía más. Hay varias razones.
Un reto de verdad
A los adolescentes les aburre lo fácil. El Jiu-Jitsu es un reto constante: cada técnica tiene detalles, cada compañero es un problema distinto que resolver y siempre hay algo nuevo que aprender. Y el progreso se ve, en el tatami y en el cinturón.
Un grupo al que pertenecer
En esta etapa, sentirse parte de un grupo es fundamental. El tatami crea compañeros de entrenamiento que acaban siendo amigos, con un ambiente sano y supervisado. Se entrena juntos, se anima al otro y se celebra cuando alguien sube de grado.
Confianza en una edad complicada
La adolescencia trae inseguridades. El Jiu-Jitsu ayuda a construir confianza de una forma muy real: superando situaciones difíciles en cada entrenamiento. Un chico o una chica que se siente seguro de sí mismo gestiona mejor la presión del grupo y los conflictos.

Energía bien canalizada
A esta edad sobra energía. El Jiu-Jitsu es exigente físicamente y les permite descargar de forma controlada, con normas y respeto. Muchos padres notan que llegan a casa más tranquilos y duermen mejor.
Disciplina y constancia
Para avanzar hay que venir a clase, escuchar y repetir. Esa constancia, que se aprende sin sermones, acaba trasladándose a los estudios y a otros ámbitos de su vida.
Cómo es el grupo de 12 a 14 años
El grupo de BJJ 12–14 años está pensado como transición hacia un entrenamiento más avanzado. Se combina desarrollo físico, técnica, disciplina y progresión, con una intensidad adaptada a su etapa.
A los que les tira el entrenamiento sin kimono, también tienen el grupo de No-Gi +8 años.
¿Y si nunca ha entrenado?
No pasa nada. Muchos empiezan a esta edad sin experiencia previa. El profesor adapta la clase para que pueda ponerse al día con los fundamentos y entrenar con compañeros de su nivel.
Que lo pruebe
La mejor forma de saber si le va a gustar es que venga a una clase. La primera es gratuita y el kimono se lo dejamos nosotros. Reserva la clase de prueba y Léo os cierra día y hora por WhatsApp.



